domingo, 16 de junio de 2013

Inicio de un gran viaje

Era diciembre del 2003. Yo apenas un chico de unos 12 años de edad era para mí algo súper, pues al saber la noticia de que iríamos de vacaciones Acapulco. Mi hermana y yo estábamos muy emocionados al escuchar tal noticia empezamos de inmediato hacer nuestras maletas
El viernes por la noche empezamos a poner nuestras maletas en la camioneta estábamos muy felices al saber que saldríamos el sábado a las cinco de la mañana para estar temprano en Acapulco.
La mayor parte del camino me la pase durmiendo, pero al llegar a una última caceta oí a mi papá decir que era la última después de pasarla. Entramos por un túnel que era demasiado largo, la desesperación por ver cómo era la playa en realidad. Para mí era un sueño a pesar de tener vagos recuerdos de cómo era la playa en realidad.
Al llegar al hotel bajamos nuestras maletas y  esperamos en la recepción.

Después mamá. Nos reunió y dijo como nos íbamos a acomodar en Las habitaciones. Después nos reunimos afuera del hotel tomamos el camión y bajamos más adelante, y desayunamos en un restaurante. Al terminar de desayunar no podía esperar más, ya quería estar en el mar y nadar aunque las olas me arrastraran y la arena se metiera en los bolsillos de mi short. Después a mi prima le jugamos una pequeña broma que después de haber nadado mucho y haber bebido mucha agua salada les pedimos a nuestros papás. Que nos compraran un agua. Después de unos minutos nos trajeron las aguas nos las bebimos desapoderadamente  teníamos mucha sed. Al poco rato nos acabamos nuestras aguas y la botella de mi prima la llenamos de agua del mar y al poco rato llegó y la bebió pero de inmediato la escupió y nosotros, comenzamos  a reír.En seguida mi mamá le dio agua y nos regresamos al mar. Después de nadar por un buen rato y hacer figuras con la arena llegó la Hora de regresar a la habitación. Llegamos a los cuartos y nos bañamos y nos cambiamos de ropa para salir a cenar y al ser diciembre había muchísimos adornos navideños. Al salir del restaurante. Nos subimos en unas góndolas. (Es un tipo carruaje metálico con un señor que dirigía a un caballo). Y así fue que regresamos al hotel después de un grandioso día. Ese era el inicio de un gran viaje.

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